Previo
al encendido debe procederse al guillotinado
o punzonado de la faja de tabaco que sella
la cabeza, para permitir el paso de aire.
Existen herramientas especiales para esta
faena, aunque cualquier elemento filoso
o punzante, de adecuadas dimensiones puede
resutar apropiado.
El encendido debe realizarse preferentemente
con fósforos de madera, aplicando
la llama al pié del cigarro nunca
antes de que la cabeza del fósforo,
con todo su contenido de ignición
se haya consumido totalmente. El encendido
debe ser parejo en todo el pie, por lo que
es recomendable que durante el encendido
se haga rotar el cigarro para que la llama
se aplique en forma pareja. La utilización
de encendedores, especialmente los antiguos
de bencina, pueden transmitir algún
residuo de combustión incompleta
al cigarro y por lo tanto deben evitarse.
Sólo luego de que se hallen perfectamente
encendidos podrá deleitarlos apropiadamente.
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